Vida Contemplativa
Elogio de la Inactividad
Byung - Chul Han. Laurus.
Vida Contemplativa
Dado que solo percibimos la vida en términos de trabajo y de rendimiento, interpretamos la inactividad como un déficit que ha de ser remediado cuanto antes.
En el sabbat toda actividad debe reposar. No esta permitido proseguir con ningún negocio. La inactividad y la suspensión de la economía son esenciales para la fiesta del sabbat. El capitalismo, por el contrario, transforma incluso la fiesta en mercancía.
La inactividad en cuanto tal es un ayuno espiritual.
Las inactividades requieren mucho tiempo. Exigen un largo rato, una intensa pausa contemplativa.
Hoy se impone por todas partes la forma de vida consumista en la que toda necesidad debe ser satisfecha de inmediato. No tenemos paciencia para una espera en la que algo pueda madurar lentamente. Lo unico que cuenta es el efecto a corto plazo, el exito veloz. Las acciones se acortan y se convierten en reacciones. Las experiencias se rebajan a vivencias… No tenemos acceso a la realidad, que solo se revela a una atención contemplativa.
Cada vez soportamos menos el tedio. Y, a raíz de ello, se va echando a perder la capacidad de tener experiencias.
Quien esta realmente inactivo no se afirma a si mismo. Se desprende de su nombre y se vuelve nadie. Sin nombre ni propósito, se entrega a lo que acontece.
Que lo sepamos o creamos saber, no es casi nunca sino la expresión de nuestra superficialidad o de nuestra desorientación. El tedio es el umbral de grandes hechos. El tedio constituye la cara externa del acontecimiento inconsciente. Sin el no sucede nada.
Es justo esta parte de inactividad en la actividad la que facilita que surja algo completamente distinto, algo que aun no existe.
La inactividad es, pues, el umbral de un hecho inaudito.
La poesía, por el contrario, suspende el lenguaje entendido como información. En la poesía el lenguaje se pone en modo contemplación. Se torna inactiva: <La poesía es precisamente […] el punto en el que la lengua, que ha desactivado sus funciones comunicativas e informativas, descansa en sí misma, contempla su potencia de decir y se abre, de este modo, a un nuevo posible uso.
Cuando el lenguaje [arquitectura] se limita a funcionar y a producir información pierde todo su esplendor.
Uno debe contenerse hasta que la cabeza, el corazón y los miembros sean puro silencio. Si se alcanza así el mas elevado desapego, entonces se tocaran finalmente el afuera y adentro, como si hubiera salido disparada la cuña que estaba dividiendo en partes al mundo.
La verdad y la belleza convergen en la amabilidad.
El temenos es un espacio sagrado, recortado del espacio publico, reservado para las deidades; un peribolos (literalmente <<tapia>> o <<cerco>>), es decir, un espacio vallado, un terreno destinado a un templo rodeado y delimitado por muros.
De este modo, la vida activa debe de conducirnos a la contemplación, pero la contemplación […] debe de llamarnos a la actividad.