Sobre Dios. Pensar con Simone Weil

Byung-Chul Han. Paidos

Sobre Dios. Pensar con Simone Weil

La ausencia es <<el modo de la presencia divina>>

Solo la atencion es capaz de producir algo completamente nuevo: <<La invención, precisamente. zuna idea es nueva cuando se nos ocurre mientras mantenemos la atención dirigida hacia la verdad inaccesible>>. Toda inspiración genial se debe a la atención profunda. Todo espíritu creador es un genio de la atención.

Simone Weil subraya de manera particular la importancia de las ceremonias, esas practicas festivas, religiosas, que aportan belleza, magia y misterio a la vida. Son ejercicios espirituales de atención. Elevan y espiritualizan la vida. Sin magia y sin misterio, sin lo sobrenatural, la vida deja de ser vida.

Cualquier producción humana que se pueda calificar de creación requiere una autorenuncia. El genio de la atención carece de yo.

Incluso el arte y la música son víctimas de este delirio por la complacencia. Todo se pule para adaptarlo al formato del consumo y la vivencia. Se evita cualquier intensidad, porque la intensidad duele. El «me gusta» como analgésico del presente no solo gobierna las redes sociales, sino también todas las áreas de la cultura. Nada debe doler. En consecuencia, hasta la propia vida adopta una forma adecuada para el consumo y pierde toda su profundidad, toda su intensidad.

La belleza escapa a cualquier forma de eficiencia o eficacia. Es una calidad sin cantidad.

Solo la inactividad contemplativa, que no somete nada a un objetivo, que no trabaja ni produce, nos permite acceder al mundo entendido como belleza

Hoy es más necesario que nunca aproximarse de una forma contemplativa al mundo, en lugar de someterlo a los objetivos del ser humano. La mirada, la atención contemplativa que se demora, es precisamente lo que puede recuperar el vínculo roto entre el espíritu y el mundo.

«Dinero, maquinización, álgebra. Los tres monstruos de la civilización actual». Representan la mera cuantía. Se aniquila así toda elevación y toda profundidad, lo que nos conduce a un infierno de lo idéntico: «Analogía entre álgebra y dinero. Ambos son igualadores de nivel. En ellos no aparecen representadas las distancias verticales»

…los tres monstruos de la civilización actual son el capital, la digitalización y la inteligencia artificial. Los tres rebajan al ser humano, al espíritu, hasta transformarlo en esclavo de la cuantía y de la eficiencia. Una vez más, nos hemos convertido en esclavos de nuestras propias producciones.

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