La desaparición de los rituales
Byung-Chul Han. Herder.
La desaparición de los rituales
Los ritos son acciones simbólicas. Transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada una comunidad, mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad.
Son las formas rituales las que, como la cortesía, posibilitan no solo un bello trato entre personas, sino también un pulcro y respetuoso manejo de las cosas. En el marco ritual las cosas no se consumen ni se gastan, sino que se usan. Por eso pueden llegar a hacerse antiguas.
Quien se entrega a los rituales tiene que olvidarse de sí mismo.
Al parecer solo las repeticiones llegan hasta el corazón.
La repetición descubre una intensidad en lo no excitante, en lo discreto, en lo insípido. Por el contrario, quien siempre espera lo nuevo, lo estimulante, pasa po alto lo que ya existe.
…los rituales son procesos narrativos, no permiten ninguna aceleración. Los simbolos estan detenidos, las informaciones no. Las informaciones existen en la medida en que circulan. El silencio no significa otra cosa que detención de la comunicación. El silencio no produce nada.
…la autenticidad resulta ser una adversaria de la comunidad. A causa de su construcción narcisista coarta la formación de la comunidad.
Donde campa el narcisismo lo lúdico desaparece de la cultura.
El constante incremento de las expectativas, de modo que la respectiva conducta nunca se experimenta como satisfactoria, obedece a la incapacidad de finalizar nada.
La aldea representa un orden cerrado. Hace posible demorarse en ella.
En la aldea impera un acuerdo tácito. Nadie rompe ese acuerdo comentando sus vivencias y opiniones personales. Nadie trata de que lo escuchen ni le presten atención. La atención se dirige antes que nada a la comunidad. La comunidad ritual es una comunidad de la escucha en común y de la pertenencia mutua, una comunidad en una pacífica concordia del silencio. Justamente cuando desaparece la cercanía primordial se comunica en exceso.
Los actores se sumen en los gestos rituales. Estos generan una ausencia, un olvido de si. En la ceremonia del té no se produce ninguna comunicación. No se transmite nada. Impera un silencio ritual. La comunicación se retira y deja paso a los gestos rituales. El alma enmudece.
El exceso de positividad constituye la patología de la sociedad actual. Lo que la enferma no es la carestía, sino la demasia.