¿Jardín o Poesía?
Me pregunto qué habrá sido primero, ¿el jardín o la poesía?
Contemplo al poeta en su vigilia, descifrando el murmullo divino para fundar un refugio íntimo y mágico. Al describir la danza de la tierra, sus manos plantan el primer jardín.
Pero también distingo a un ser en profundo éxtasis, descubriendo el milagro vegetal por primera vez. Se rinde a las plantas acariciadas por el sol; un sol que proyecta sombras sobre muros y suelos como el negativo efímero de la naturaleza. Y así, entre el canto lúdico de los colibríes y el zumbido laboral de las abejas, el tiempo se alenta, habitando una calma que nos revela el misterio divino: no somos los espectadores protagónicos, somos el jardín, su danza y su orquesta.